Incendios en Bolivia persiguen a Evo

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El mandatario boliviano ha pactado en los últimos años con los empresarios agroindustriales, con los que al inicio de su gobierno había chocado frontalmente, y aceptó aumentar la deforestación, autorizó cultivos transgénicos asociados a la producción de biodiésel y permitió el cambio de uso de suelos en amplias zonas tropicales del país.

Las flexibilizaciones aprobadas por Morales han agravado la deforestación. Con Morales en el poder, la destrucción de bosques ha aumentado: antes de su llegada a la presidencia, la deforestación era de 200.000 hectáreas al año; recientemente, llegó a 350.000 hectáreas.

Un estudio de Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (Inesad) estableció que la deforestación per cápita durante 2016 y 2017 en Bolivia fue de 310 metros cuadrados por persona al año, muy alto comparado con el promedio mundial de nueve metros cuadrados por persona. Y la Global Forest Watch, que monitorea la deforestación en el mundo, reveló que Bolivia es el quinto país del planeta con más pérdida de bosques.

Morales no es el único del gobierno con una visión extractivista y desinteresada por el medioambiente. El vicepresidente Álvaro García Linera se ha burlado reiteradamente de los activistas de ese sector, a quienes ha calificado de ser parte de una “izquierda deslactosada”. En una ocasión dijo que las áreas protegidas son un “invento de los gringos y las dictaduras”. García Linera, quien se presenta como un teórico marxista, declaró que “la principal responsabilidad está en el norte y nos hemos opuesto a ser los guardaparques de las economías del norte”. Ante los gigantescos incendios que se extienden por toda la Amazonía, esas palabras deben perseguir al gobierno.

La oposición espera que los electores sigan preocupados por este tema hasta el día de los comicios. Si los incendios persisten, como todo indica que ocurrirá, por un par de semanas más, el perjuicio a la campaña de Morales, aún leve, podría ser crucial. El oficialismo ha contraatacado y ha señalado que Carlos Mesa, durante su breve gobierno entre 2003 y 2005, tampoco controló las quemas y desmontes.

Mesa y Morales han prometido que, en caso de ganar la presidencia, reducirán la habilitación de bosques para la agricultura y la ganadería. Deben comprometerse a hacerlo, no solo con declaraciones, como han hecho antes. Los votantes deben estar atentos a no recibir solo promesas, sino compromisos serios. Para ello, la presión de la comunidad internacional en Bolivia será vital para exigirle al próximo gobierno a cumplir su palabra. Nunca más un gobernante puede decir que estos temas son “chistosos”.

Raúl Peñaranda U. es director del portal de noticias Brújula Digital y autor, entre otros libros, de Control remoto.

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