la tormenta que viene y sin paraguas

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Como se advierte ya en las primeras reacciones en torno a la decisión del presidente Trump de salirse del Acuerdo con Irán, se aceleran varias crisis. Las dos primeras son el desacuerdo con la acción unilateral de Washington y el rostro aún indefinido de la reacción de Irán. Francia, Reino Unido, Rusia y China (miembros del Consejo de Seguridad de la ONU) más Alemania, han manifestado su total desacuerdo con la decisión unilateral de Estados Unidos, intentan mantener el Acuerdo y negociar con Irán algunas cuestiones adicionales o preventivas. Trump quebró los compromisos firmados en uno de los Acuerdos más difíciles de lograr en 2015 y que garantiza la disminución del nivel de enriquecimiento de uranio y con ello el no avance hacia la obtención de armas nucleares por parte de Irán. No es una cuestión menor la ruptura con el Acuerdo cuando todos los otros firmantes del mismo habían manifestado claramente su oposición. Washington se convirtió en un socio no confiable.

Los tres países europeos que son parte del acuerdo con Irán se ven afectados también porque Estados Unidos reimpone (unilateralmente, es decir por sí solo) las sanciones a Irán que fueron eliminadas por el Acuerdo, al tiempo que amenaza con sanciones a empresas que negocien o comercien con Irán. Este es sólo el principio de una crisis mayor de confianza hacia Washington respecto a su compromiso con acuerdos suscritos, que convirtió en papel mojado en el caso de Irán, desoyendo a los aliados y sin tener una política después de la ruptura. Orgulloso se mostró Trump en las fotos con el documento que suscribió para la reimposición de sanciones por parte de EU. Aunque se mantengan los tres países europeos dentro del Acuerdo, habrá críticas, porque fracasaron Macron, Merkey y el Reino Unidos en convencer a Trump de matener el JCPOA.

El restablecimiento de sanciones amenaza a otros países que adquieren petróleo iraní. Irán es el segundo proveedor de petróleo en el mundo y había venido recuperando el mercado petrolero lentamente en los últimos años. Los tres países europeos afirman se mantendrán dentro del Acuerdo con un plan B que incluiría la protección a sus empresas así como algunos acuerdos con Irán.

Afecta la salida de EU del Acuerdo a varios países: China es el mayor socio comercial con Irán, aumentó su comercio 30% en el primer semestre de 2017Le ha dado créditos por 35 mil millones de dólares de acuerdo con un artículo publicado por The Atlantic por David Frum. Los aliados europeos han sido más cautos, pero sin duda no estarían de acuerdo con que sus gobiernos siguieran al no confiable Trump a escalar confrontación con Irán. En Alemania, 56% considera que las relaciones con Estados Unidos son malas o muy malas, aún antes de decisión de Washington. Trump no valora a sus aliados o socios, el manda y otros obedecen, punto. Supone que puede chantajear e imponer. EU dará un periodo de gracia para que los negocios abandonen Irán, y si no lo hacen serían expulsados del sistema financiero de Estados Unidos. Europa se prepara para cubrir a sus empresas contra las sanciones.

La otra crisis es la que ya tiene lugar en Irán, que dijo reanudaría su programa nuclear fortaleciendo el enriquecimiento de uranio si se rompiera el Acuerdo, posteriormente Teherán analiza si se mantiene dentro del Acuerdo dependiendo de si los otros países signatarios también lo hacen. El Presidente Hassan Rouhani respondió al anuncio de Trump que Teherán se mantendrá en el Acuerdo nuclear sin Washington, por ahora y se reserva su derecho a retomar el enriquecimiento de uranio si las negociaciones con los otros socios se desploman. La incertidumbre creada por Trump en Irán desde su elección ha afectado la economía del país. Según encuestas, el 67% considera que las condiciones impuestas en el acuerdo no valen la pena “porque Irán no puede tener confianza en que se cumplan.

La debilidad interna del Presidente Hassan Rouhani crece con la decisión de Washington de abandonar el acuerdo, despierta la ira el anuncio del restablecimiento de sanciones, los sectores más duros de los Ayatollahs se fortalecen en su oposición al Acuerdo. Más aún en la medida en que Washington es un importante aliado de dos enemigos de Irán: Arabia Saudita e Israel (países que aplaudieron la decisión de Trump de abandonar el Acuerdo) Israel es el único país en Medio Oriente que posee armas nucleares, enemigo acérrimo de Irán, aliado de Washington. ¿Arabia Saudita pretendería también tener armas nucleares? Por supuesto que sí.

El problema es aún mayor si se considera que se quebró al Acuerdo con Irán, a pesar de que la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) confirmó y certificó durante tres años que Irán cumplió con los acuerdos firmados. Trump recibió dos de esas certificaciones, al no rechazarlas las avaló. El Secretario de la Defensa James Mattis reiteró en otra ocasión que los medios de verificación de los Acuerdos por parte de la AIEA son robustos y que ésta los ha considerado “los más robustos del mundo.” Sin embargo, Trump cumplió con su decisión de salirse del Acuerdo con Irán que considera el más malo del mundo. No tiene en cuenta lo dicho por el General Mattis de que el abandono del Acuerdo podría representar riesgos a la seguridad nacional. La interrogante es si puede Europa convencer a Irán de mantenerse en el Tratado.

La otra crisis es la que viene en Medio Oriente, Francia se le llama Proche Oriente, (Oriente Cercano), así lo considera la política exterior y de defensa de ese país. Si Estados Unidos o Israel desatara una agresión armada contra Irán –Telaviv ha amenazado con hacerlo—o Arabia Saudita con el apoyo de Washington, se incendiaría nuevamente Medio Oriente, región a la que no le faltan guerras, baste recordar la situación de Irak o de Yemen. ¿Una nueva guerra de Washington? Esa sería otra posible y grave crisis en la región.

Y por si fuera poco lo que ocurre con el abandono del Acuerdo de Irán, hay otra crisis nuclear pendiente: la de Corea del Norte y Estados Unidos. Mal mensaje el que envía Trump. ¿Qué significa lo que ocurre con Irán en vísperas del primer encuentro de Kim Jong Un con Donald Trump para abordar el tema de las armas nucleares? Y de lo que se ha llamado por parte de Kim y de Moon Jae-In la desnuclearización de la Península de Corea. Kim llega al encuentro con Trump con armas nucleares desarrolladas, con una alianza con Corea del Sur y también con China. ¿Qué lectura tiene la ruptura con el Acuerdo de Irán? ¿Qué significa todo eso para Corea del Norte y para China? Más que elocuente y oportuna políticamente resultó la reunión del Presidente de China Xi Jinping con Kim Jong Un. El mensaje enviado quedó ahí, sin acuse de recepción.

Ahora el mundo voltea hacia el encuentro Trump-Kim, aunque China no participe en el diálogo es evidente que forma parte de lo que ocurra, es la mayor potencia en Asia y la mayor economía después de la estadounidense. No hay duda que Xi Jinping apoya a Kim. Trump se equivoca si piensa que va a llegar a exigir sus condiciones a Kim. Para Corea del Norte el tema es la “desnuclearización de la Península de Corea” y los acuerdos son de dos vías o no son nada. Si fracasa el diálogo con un Presidente que llegará envalentonado de lo que hizo con el Acuerdo de Irán, Kim podría retomar su programa nuclear. Una crisis nuclear es demasiado para el mundo. Y dos crisis simultaneas serán apabullantes, dos frente abiertos en Irán y en Corea del Norte, insostenibles.

Trump mostró que es un socio no confiable. El tema nuclear es muy peligroso, la desestabilización de Medio Oriente lo es también, mientras los conflictos en Siria y Yemen no encuentran salida con una perspectiva de incremento de la violencia. Finalmente hay que recordar que Putin es aliado de Irán. ¿Qué sucederá frente a la alianza Corea del Norte- Corea del Sur- China? ¿Y Washington tendría que enfrentar la tormenta en la soledad, sin amigos o aliados, sin techo y sin paraguas siquiera?

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