Las caminatas breves podrían prolongar tu vida – Español

0
47

Camina durante dos minutos. Repítelo quince veces. O camina tres veces durante diez minutos. Los beneficios para la longevidad parecen ser exactamente los mismos, de acuerdo con un nuevo estudio sobre los patrones de la actividad física y la expectativa de vida.

El estudio encontró que el ejercicio no tiene que ser prolongado para ser benéfico; solo tiene que ser frecuente.

La mayoría de quienes estamos interesados en la salud sabemos que los lineamientos sobre ejercicio recomiendan que nos ejercitemos de manera moderada por lo menos durante treinta minutos al día, mínimo cinco veces a la semana, para reducir el riesgo de desarrollar muchas enfermedades o morir de manera prematura.

Estos lineamientos también recomiendan que acumulemos esos treinta minutos de ejercicio diario en lapsos que duren por lo menos diez minutos seguidos.

Los lineamientos, publicados por primera vez en 2008 en Estados Unidos, se basaron en las mejores investigaciones científicas sobre ejercicio disponibles en ese momento, incluyendo varios estudios que indicaban que si las sesiones de ejercicio duraban menos de diez minutos, no aumentarían la condición aeróbica de las personas, con lo que se hacía referencia a su resistencia atlética.

Sin embargo, mejorar la resistencia no es lo mismo que mejorar la salud.

Así que cuando los científicos y los reguladores gubernamentales comenzaron a planear hace poco una importante actualización a los lineamientos de ejercicio de 2008, decidieron que como parte de su investigación recopilarían los últimos estudios sobre lapsos de ejercicio y cuánto deberían durar para beneficiar la salud.

Un poco para su sorpresa, encontraron solo unos cuantos estudios recientes pertinentes y a gran escala, y muchos de ellos se basaban en los nada confiables recuerdos de la gente sobre su actividad.

Así que algunos de los científicos que trabajaron en los nuevos lineamientos sobre ejercicio decidieron que deberían realizar un estudio nuevo y amplio ellos mismos.

Comenzaron por buscar datos confiables y objetivos sobre los hábitos de ejercicio de personas comunes.

Los encontraron en la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición, que los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades han llevado a cabo anualmente durante décadas. Esta encuesta detalla el estilo de vida y la salud de decenas de miles de hombres y mujeres estadounidenses.

Desde 2002, algunos de los participantes en la encuesta han portado acelerómetros para rastrear con precisión cuándo y cuánto se mueven a lo largo del día.

Para el nuevo estudio, publicado recientemente en Journal of the American Heart Association, los científicos escogieron los datos de cerca de 4840 hombres y mujeres de más de 40 años que habían portado rastreadores de actividad.

Usando las lecturas del acelerómetro, los científicos determinaron cuántos minutos al día había pasado en total cada persona realizando una actividad física moderada o vigorosa. Definieron la actividad moderada, básicamente, como caminar rápido, y la vigorosa, que fue inusual, como sesiones de ejercicio similares a trotar.

Los investigadores también se fijaron en la duración de cada sesión de actividad física. Si una sesión duraba más de cinco minutos, se le consideraba un “lapso” de ejercicio. Si era de menos de cinco minutos, se le clasificaba como actividad física esporádica, como, por ejemplo, caminar por un pasillo o un tramo breve de escaleras.

(Originalmente los científicos habían planeado enfocarse en lapsos de ejercicio de diez minutos, como se recomienda actualmente, pero hubo tan pocas personas activas durante diez minutos seguidos entre las 4840 del estudio que los investigadores redujeron su definición de un “lapso” de ejercicio a cinco minutos).

Por último, hicieron una revisión cruzada con los registros de muertes para determinar si los participantes habían muerto y cuándo, hasta 2011.

Los científicos encontraron que el movimiento tenía una fuerte influencia en la longevidad. Los hombres y las mujeres menos activos físicamente, que se ejercitaban de manera moderada durante menos de veinte minutos al día, estuvieron en mayor riesgo de muerte prematura.

Quienes se movían con mayor frecuencia, en especial si lograban tener actividad física cerca de una hora en total en el transcurso de un día, reducían su riesgo de muerte a la mitad, según hallaron los investigadores.

Además, no importó cómo acumularan esos minutos. Si la gente caminaba de manera continua durante cinco minutos o más, es decir, en lapsos de ejercicio, reducían su riesgo de morir jóvenes.

Sin embargo, obtenían el mismo beneficio si caminaban de manera esporádica en acelerones cortos pero repetidos, siempre y cuando se movieran con regularidad.

“El mensaje es que toda la actividad física cuenta”, dice William Kraus, profesor de la Universidad Duke, quien realizó el estudio junto con investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.

“Las pequeñas cosas que la gente hace todos los días”, como caminar desde sus autos a la oficina o subir las escaleras “pueden acumularse, de hecho lo hacen, y así tienen un efecto sobre el riesgo de muerte y el desarrollo de enfermedades”, dijo.

Por supuesto, este estudio fue epidemiológico, lo que significa que solo puede demostrar que una mayor actividad física se asocia con una vida más larga, no que cause directamente que la gente viva más tiempo.

El estudio fue breve en términos del tiempo durante el cual hizo el seguimiento de la gente.

No obstante, sus resultados, que se tomarán en cuenta cuando los científicos y expertos planeen los cambios más adelante en este año a los lineamientos formales sobre ejercicio, son alentadores, dice Kraus.

“Si no puedes ir a hacer una caminata larga”, dice, “es probable que unas cuantas cortas sean igual de buenas para ti”.

Source link

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here