Las niñas indias aprenden que ‘deben contratacar con furia’ – Español

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NUEVA DELHI – Las colegialas entraron al auditorio corriendo y gritando “¡Vamos, vamos!” en hindi, mientras formaban una sola fila. Algunas se acomodaron el moño rojo en el extremo de sus trenzas, que es parte del uniforme escolar. Luego adoptaron posiciones a la defensiva con los puños listos.

Gritaron: “¡Oss!” —un saludo karateca que combina las palabras en japonés que significan esfuerzo y perseverancia—.

Hicieron una pequeña reverencia a sus maestros antes de lanzar una serie de puñetazos, karatazos y patadas, interrumpidos ocasionalmente por risitas, susurros y sonrisas de vergüenza.

“¡No se rían!”, ordenó desde la tarima la agente de la policía Renu, quien, como muchas personas en la India, usa solo un nombre. En la espalda de su playera blanca se podía leer “Respeta a las mujeres”.

“¿Ustedes creen que ellos se van a reír mientras las atacan?”, preguntó. “Deben contraatacar con furia”.

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Las niñas suprimieron las sonrisas y sus puños atacaron al aire con mayor velocidad y determinación. Esta era su séptima clase de defensa personal y se sentían con confianza suficiente, según dijeron muchas, para hacer lo impensable: defenderse a sí mismas.

Renu ha impartido gratuitamente este curso de diez días (una combinación de karate, taekwondo y judo), que la policía de Nueva Delhi ofrece, y lo ha hecho durante los últimos ocho años en escuelas públicas y universidades de la ciudad.

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Una alguacil de policía, a la derecha, muestra un agarre en un campamento de defensa personal.

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The New York Times

La iniciativa, en la que varias oficiales son las profesoras, incluye campamentos de verano y de invierno para mujeres, así como un curso llamado “Sensibilización de género para niños”, impartido por un abogado que les enseña a los hombres cómo ayudar a las mujeres que están en problemas y cómo ser más respetuosos con ellas en los espacios públicos. Se trata de que “se sientan responsables de las niñas y las mujeres”, dijo Renu.

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Usuarias del metro en un vagón exclusivo para mujeres en Nueva Delhi, en enero

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The New York Times
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El lugar de registro para las estudiantes al inicio de un campamento de entrenamiento de defensa personal para mujeres y niñas

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The New York Times

Con cupo lleno para los próximos seis meses, Renu afirmó que jamás había estado tan ocupada, pues la ansiedad entre las mujeres y niñas aumenta a medida que aparecen raudales de noticias que describen ataques brutales en toda la India, incluyendo la reciente indignación nacional que despertó el secuestro de una niña de 8 años, a quien violaron en grupo y luego asesinaron.

Desde que una joven de 23 años, Jyoti Pandey Singh, fue golpeada, violada en grupo y herida de muerte mientras viajaba en un autobús en la capital en 2012, las mujeres viven con el alma en un hilo. Ese ataque inició un intenso debate, tanto introspectivo como público, acerca de un tema que, aunque generalizado desde hace mucho tiempo, casi no se ha discutido. Además, dotó a las mujeres de valor para dar un paso al frente y exigir justicia ante esos ataques, en lugar de sufrir en silencio, abrumadas por la vergüenza que evitaba que alzaran la voz.

Hace poco, la mañana de un martes en la escuela Navjeevan Sarvodaya Kanya Vidyalaya, conocida como NSKV, Renu dirigió a 180 niñas, cuyas edades oscilaban entre los 11 y los 17 años, a través de posibles situaciones en las que los hombres las podrían sujetar por detrás mientras caminan por la calle, darles un golpe en la cabeza o atacar al cuello. En todos los casos, las niñas respondieron con los movimientos que les enseñaron para evadir los ataques: gruñir, patear y lanzar golpes al unísono.

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“El primer movimiento que les enseñamos en clase es cómo lanzar un grito a todo pulmón para pedir ayuda en el momento del ataque”, comentó Renu, y explicó que las niñas suelen ser retraídas, lo que dificulta que armen el alboroto necesario para alertar a los demás de que están en peligro.

“El solo hecho de poder lanzar ese grito las empodera”, señaló.

Puesto que acabo de llegar a Nueva Delhi, me han impactado los consejos acerca del cuidado que debo tener y las lúgubres advertencias que me han dado. Hace unas semanas llevé a mi hijo a un parque público y lo vi acercarse a un niño a quien cuidaban sus abuelos, que venían de visita de Calcuta. Hablaron de sus frecuentes viajes a la capital para visitar a su hija y a sus nietos.

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Un ama de casa india, Suresh, participó en el campamento de entrenamiento.

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The New York Times
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Las clases, impartidas por varias mujeres policías, incluyen campamentos de verano y de invierno para mujeres.

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The New York Times

“Gracias a Dios tenemos nietos varones, Delhi no es lugar para jovencitas”, dijo el abuelo mientras su esposa asentía con la cabeza. El comentario no me pareció sexista, sino de genuino terror, después de escucharlos enlistar sus preocupaciones y describir situaciones de pesadilla.

De regreso en el salón de clases, Mona Shamsher, una estudiante de 16 años, me mostró su movimiento favorito: hizo una sentadilla de sumo y lanzó un golpe con los dos puños directo al estómago.

“Me gusta porque es útil con mi estatura”, dijo.

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Oficiales de policía, a la izquierda, ayudan a las estudiantes en ejercicios en los que dan puñetazos.

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La ansiedad entre las mujeres y niñas ha crecido con los titulares noticiosos que describen ataques brutales en toda la India.

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The New York Times

“Para lanzar un golpe hacia arriba tengo que saltar así”, y rio a medida que su pequeño cuerpo, de no más de 1,50 metros, saltaba en el aire para asestar un golpe al atacante imaginario.

Ella explicó que, puesto que su hermana mayor fue atacada mientras caminaba sola por su barrio el año pasado, ella no se había sentido segura en las calles hasta este mes, cuando la escuela les ofreció el curso de defensa personal.

“En este momento las mujeres no estamos seguras”, afirmó. “Los hombres nos tratan como si no fuéramos seres humanos”.

Pero apretó el puño, golpeó con él la palma de su otra mano y agregó: “Esto me da confianza”.

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