Vivir “en la lona”

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Los políticos nos han dejado de representar. Quien diga que no es así es porque no
se ha dignado a observar la clara separación entre quienes dicen gobernar y
quienes somos gobernados, o porque simplemente no quiere verla y prefiere pensar
que ve otra realidad. Es claro que muchos de estos políticos, la gran mayoría, se
acuerda de quienes los eligieron cada que se acercan los tiempos electorales.
Muestra clara de ese breve recordatorio electorero la dio el candidato a gobernador
del PRI, Mauricio Sahuí Rivero, quien durante la gira de promoción de su promesa
de vivienda por el interior del estado se topó con una vivienda cuyo techo y paredes
estaban hechos solamente con lonas que se repartieron en elecciones pasadas. En
algunas mantas todavía se distinguía el rostro de la ex gobernadora Ivonne Ortega o
el escudo del Partido Verde, así como de otros personajes que en su tiempo fueron
candidatos en distintos partidos.
Platicamos con una mujer que habita en esa casa, que a petición de ella nos
referiremos como Claudia. Ella es madre de tres hijos, su esposo es jornalero pero
su sueldo no le alcanza para cubrir lo necesario para su casa, en la que incluso han
tenido que recurrir a sobreponer estas lonas para cubrirse del sol y la lluvia.
“Después de que pasan las elecciones, estas lonas las regalan (…) para muchos
será sólo propaganda o basura, pero para nosotros es un techo o una pared que
nos cubre del sol y de la lluvia…” remarcó.
Cuando le preguntamos si pensaba que alguna de estas promesas de vivienda del
candidato del PRI la beneficiaría nos respondió que “ya le habían prometido muchas
veces desde que Ivonne fue gobernadora y nunca le habían cumplido, pues todo se
queda en promesas para unos pocos”.
Claudia nos cuenta que también quisiera poder tener un centro de salud que abriera
los fines de semana, pues muchas veces cuando sus hijos se enferman deben
esperar hasta dos días con fiebre para que los doctores regresen, aunque podría
llevarlos a una pequeña clínica en el municipio más cercano, no puede pagar una
consulta médica.
Nos dice que “ya está cansada” de vivir así con su familia, de confiar en gente que
no entiende sus necesidades y de ver que sólo se acuerdan de su comisaría cada
seis años y pide que esta situación cambie. Mientras eso sucede, Claudia y su
familia seguirán viviendo así, en la lona.

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